Asesoramiento Psicológico-Psiquiatrico
Tradicionalmente se pensaba que las enfermedades mentales eran poco frecuentes en los niños y que muchos de los diagnósticos no podrían establecerse hasta que no cumplían 18 años. Hoy en día sabemos que no es así y casi la mitad de los trastornos mentales comienzan a los 14 años. Sin embargo, en la mayoría de los casos estos trastornos no se detectan ni se tratan.
Se calcula que afectan a un 20% de los adolescentes siendo los más frecuentes la depresión y los trastornos de ansiedad, seguidos por los trastornos de inestabilidad emocional o de la conducta, trastornos de comportamiento alimentario y trastornos derivados del uso o abuso de sustancias y del abuso o dependencias relacionadas con las nuevas tecnologías. En los últimos años el suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes de 15 a 19 años.
Todo esto sucede porque la adolescencia, la etapa de hacerse adulto, supone un proceso de cambio en numerosos aspectos biológicos, psicológicos, cognitivos, emocionales y sociales. Uno de los cambios más relevantes de esa etapa adolescente es la búsqueda de la propia identidad que en ocasiones genera conflictos personales que pueden llevar al adolescente a presentar alteraciones emocionales o trastornos del comportamiento que, si no son detectados a tiempo, serán un factor de riesgo para desarrollar una enfermedad en la edad adulta o les hará ser más vulnerables al estrés y a los acontecimientos vitales adversos.
La Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente 2016-2030 diseñada por la Organización Mundial de la Salud, enfatiza que cada adolescente tiene derecho a alcanzar el bienestar físico y mental e identifica a los adolescentes como un elemento central para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030.
Una de las cuestiones fundamentales que destaca esta Estrategia, es el desarrollo de intervenciones que permitan la detección precoz de adolescentes con problemas y el desarrollo de factores de protección. Por eso es muy importante la detección precoz, y esta se basa, sobre todo, en la psicoeducación de los propios adolescentes, de sus padres y de los profesores. El centro escolar es el lugar donde los adolescentes pasan la mayor parte de su tiempo y es un entorno magnífico para potenciar habilidades y ambientes psicológicos más positivos y seguros. Además hay que trabajar activamente en el diseño de programas de prevención dirigidos a aquellos adolescentes que por diferentes razones son más vulnerables, capacitando a los padres y profesores en detección de situaciones de riesgo.
La salud la definió la Organización Mundial en los años 50 como el perfecto estado de bienestar físico, psicológico y social y no solo la ausencia de enfermedad. Más de 60 años después define la salud mental y lo hace como como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad, para lograr esto es sin duda necesario formar, educar a nuestros jóvenes.
Nuestro asesoramiento en esta materia puede ser de gran ayuda a la hora de buscar soluciones personalizadas tanto en el propio centro escolar como en el entorno familiar. La gran mayoría de conflictos, sobre todo los más graves, requieren de un adecuado enfoque para paliar sus efectos no sólo en las partes directamente implicadas, sino también en el propio grupo y en el entorno familiar. Sólo mediante un abordaje completo y coordinado entre familia y centro escolar podremos lograr los objetivos deseados.